OBITUARIO

MANUEL ARROQUIA MARTÍNEZ

JAÉN-15

Manuel Arroquia se ha ido a la casa del Padre, llamado a ella por su fe y por su mujer, María, que le precedió en Junio pasado.

Manolo tenía una fe firme, inconmovible, vehemente, didáctica. Presidió toda su existencia.

Esposo ejemplar, matemático de formación, al igual que su mujer, Manolo impregnó su vida de espiritualidad, que trasladó a su matrimonio, a su hijo, a los Equipos de Nuestra Señora, de cuyo Sector A de Jaén fue responsable desde 2014 a 2017, a sus amigos y a sus alumnos.

Con su esposa compartió los  grandes valores que atesoraba, desde la Facultad de Ciencias Exactas donde se conocieron, después en los Institutos donde compartieron alumnos y amigos, en la educación cristiana de su hijo y en los Equipos de Nuestra Señora. No se puede entender nada en la vida de Manolo sin María, su esposa.

Manolo fue un padre volcado en la educación  de su hijo, del que siempre manifestaba que su meta era que fuera un buen cristiano, una buena persona. Junto a María lo consiguió.

Fue un equipista vivo, inconformista, siempre con impulsos de mejora, lo que se tradujo en una labor entusiasta y creadora en su etapa de responsable de sector, sobreponiéndose y superando, con la ayuda de Dios, la dura prueba de la enfermedad de María.

A su bondad supo añadir sus capacidades didácticas en su tarea de pilotaje de equipos a la que tanto esfuerzo dedicó.

Hay un punto de coincidencia compartido entre los alumnos que han jalonado su vida docente y los miembros de los equipos que pilotó, al fin y al cabo también alumnos suyos: el reconocimiento de su bonhomía, el agradecimiento por su entrega y el cariño con el que lo recuerdan.

Los miembros de su equipo, que hemos tenido la dicha de compartir con él y María tantas vivencias de fe y cariño durante 38 años, le echaremos siempre de menos, aunque sabemos que tenemos ya un nuevo intercesor en el Cielo.

ANPE despide a Manuel Arroquia

(Asociación Nacional de Profesionales de la Enseñanza)


El sindicato ANPE despide hoy al que fuera su vicepresidente provincial y profesor del IES 'Virgen del Carmen' de la capital jienense, Manuel Arroquia. La organización ha enviado unas palabras de recuerdo que a continuación reproducimos:

En estos momentos difíciles que estamos viviendo, nos llega la muy triste noticia del fallecimiento de un gran amigo y compañero: Manuel Arroquia Martínez, toda una institución en el mundo docente, en su Instituto 'Virgen del Carmen', en nuestro sindicato ANPE. Sabemos que estas palabras no le hubieran gustado mucho, pues fue un hombre sencillo, que nunca buscó protagonismo, persona muy cercana y asequible, siempre dispuesto a atender a cualquiera que necesitara algo de él.

Matemático, aunque él decía siempre "que no, yo no soy matemático, soy sólo profesor de matemáticas", sabía unir perfectamente su actividad profesional a una entrega casi paternal hacia sus alumnos. Así lo atestiguan millares de ellos. Compañeros y padres también destacaron siempre su ejemplar dedicación. Todavía se le recuerda, pues es difícil de olvidar, no sólo por su labor docente, sino, también, por los años que ejerció la Jefatura de Estudios del citado e histórico Instituto.

Con su esposa, María, a quien perdió hace poco, víctima también de otra cruel enfermedad, formaba una pareja ideal, como profesionales, ella también profesora de matemáticas, como matrimonio, como padres y como amigos.

Se unió pronto a ANPE, cuando se preparaban las primeras elecciones sindicales para el personal docente. Perteneció, a raíz de ello, a la Junta de Personal desde su primera constitución y durante varios años. También en nombre del sindicato fue vocal del Consejo Escolar Municipal de la ciudad de Jaén.

En ANPE, fue miembro de su Consejo Sindical Provincial y del Comité Ejecutivo, ocupando, incluso, la vicepresidencia provincial. También ostentó diversos cargos representativos a nivel regional y nacional.

Cuantos hemos trabajado con él, disfrutamos haciéndolo y compartiendo no sólo la tarea profesional y sindical, sino, sobre todo, una sincera y entrañable amistad.

Manolo, nos has dejado, prematuramente, de forma física, pero siempre estarás con nosotros. Tú no desaparecerás jamás de nuestro entorno, nos acompañarás siempre, te recordaremos permanentemente.

Tu afabilidad, tu compañerismo, tu sencillez, tu disposición, tu saber hacer, tu amistad, en definitiva, quedará en nosotros mientras vivamos.

Que Dios, a quien tanto amaste, te haya acogido ya en su Morada, y que dé fuerzas y aliento a tu hijo para seguir adelante, y a quien enviamos, con un fuerte abrazo, nuestra más sentida y sincera condolencia.

¡Hasta siempre, Manolo!