Necrológica de Francisco Claros

Nos ha dejado marchando sonriente, como siempre, a la casa del Padre  “este criado fiel y solícito”, Francisco Claros a quien  el Señor puso al frente de su hacienda:    En la Liturgia de  las horas de la Iglesia, en la oración de la tarde, hay un himno que comienza:

Hora de la tarde,

fin de las labores.

Amo de la viña,

paga los trabajos

de tus viñadores.

 Paco fue un caballero trabajador de la viña, durante muchos años sirviendo en la Guardia Civil, retirándose como Comandante y en la reserva trabajando en el campo; cristiano convencido y coherente con su fe, con la mirada clara y limpia de hombre de bien, sencillamente bueno. Hay personas en las que la palabra bueno tiene tal plenitud, que no hace falta decir más, como San José solamente de quien el Evangelio nos dice que era “justo” y “trabajador”, sencillamente BUENO.